domingo, 29 de enero de 2017

Ensalada de arenque (Lituania)

Nos toca retomar la vuelta al mundo gastronómica y en esta ocasión volvemos al viejo continente, concretamente a tierras lituanas. En el blog ya tenemos alguna receta como la conocida sopa fría de remolacha, si bien hemos querido preparar algo nuevo para la ocasión.

Flag of Lithuania.svg

Vuelve a ser un plato frío, que no pega demasiado en estas fechas pero la realidad es que la tenemos preparada desde hace meses y se ha demorado por la costumbre de publicar las recetas en orden alfabético. Concretamente, es una ensalada agridulce de arenque muy recomendable porque es sencilla y muy diferente a los platos que estamos acostumbrados.


Ingredientes (2 personas):
  • 1/2 kg de arenques marinados
  • 1 cebolleta
  • 1 manzana ácida
  • 1 huevo duro
  • Miga de pan
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Zumo de limón
  • Pimienta 
  • Azúcar
Preparación:

  • Dejar los arenques en remojo en agua fría durante la noche anterior.
  • Pelar la cebolleta, la manzana y el huevo duro, picarlos en trozos pequeños y colocarlos en un bol grande.
  • Añadir zumo de limón (para evitar la oxidación de la manzana) y trozos pequeños de miga de pan.
  • Escurrir los arenques, cortarlos en trozos pequeños y añadirlos al bol.
  • Aliñar con un poco de azúcar, pimienta y aceite (pero no sal). Mezclar bien y rectificar el punto de sabor agridulce si fuera necesario.
  • Servir fría

domingo, 18 de diciembre de 2016

Pastas de chocolate y mermelada

Hoy es el día de la Virgen de la Esperanza. Mi abuela Esperanza solía invitarnos en su onomástica y su cumpleaños a merendar en su casa, aunque era más bien a la hora de la cena porque normalmente teníamos clase o trabajo ese día. Para la merienda preparaba chocolate a la taza casero y lo acompañábamos de pastas que compraba en una conocida pastelería granadina. Siempre compraba una bandeja de pastas surtidas y parte de la tradición era pelearnos por las de chocolate. Algunos años que me pilló el extranjero me guardaba siempre algunas pastas para tomarlas días después. Cuando mi abuela nos dejó, tomé la costumbre de preparar en su día mis pastas favoritas; un sandwich de pastas de mantequilla bañadas en chocolate con relleno de mermelada.


Ingredientes (48-64, 24-32 dobles):
  • 300 g de mantequilla
  • 200 g de azúcar
  • 250 g de harina
  • 2 huevos
  • 125 g de chocolate Dolca
  • 50 ml de leche
  • Mermelada de naranja amarga y/o de frutos del bosque
Preparación:
  1. Calentar la mantequilla en el microondas durante 30 segundos y remover bien.
  2. Mezclar la mantequilla con el azúcar. Remover bien y agregar los huevos. Volver a remover.
  3. Agregar la harina tamizada (para que no haya grumos) poco a poco, integrándola bien a la masa.
  4. Con ayuda de una cucharilla ir poniendo porciones de la masa en una bandeja cubierta de papel de horno (el tamaño de cada porción sería lo que cabe en una cucharilla). Dejar una separación de unos 5 cm entre cada galleta, ya que al meterlas en el horno se expanden y sino se pegarían entre ellas. Harán falta varias tandas de horneado.
  5. Hornear a 180 ºC durante 10 minutos, controlando que no se quemen, pero que adquieran un bonito tono dorado. Dejar enfriar un poco.
  6. Deshacer el chocolate al baño María añadiéndole un poco de leche.
  7. Untar un tipo de mermelada en una pasta, buscar otra de su tamaño y cerrarlas formando una pasta doble.
  8. Mojar ligeramente la mitad de una pasta doble en chocolate y dejar que se enfríe el chocolate sobre papel de horno.
  9. Repetir la operación con las demás pastas, alternando distintos tipos de mermelada.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Maharage ya Nazi (Kenia)

Retomamos la vuelta al mundo volviendo al continente africano con una receta suajili, por lo que es un plato tanto keniata como tanzano (dos países, por cierto, que recomendamos visitar a todos los amantes de la naturaleza).

Flag of Kenya.svg

Es curioso que Google Translator traduzca el nombre de la receta, Maharage ya Nazi, como "alubias nazis" (solamente judías nazis hubiera sido peor). En realidad, nazi significa leche de coco en suaji. La cultura suajili tiene muchas influencias de las cocinas india y árabe, de ahí que en esta preparación se utilicen leche de coco y cúrcuma u otras especias. Es un plato que nos ha gustado bastante y que os puede venir bien para ampliar el repertorio de recetas de legumbres, donde normalmente solemos estar bastante limitados.


Ingredientes (2 personas):
  • 160 g de alubias rojas
  • 200 ml de leche de coco
  • 1 cebolla
  • 2 tomates grandes
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 1/2 guindilla (opcional)
  • Cilantro fresco
  • Sal
  • Pimienta negra 
  • Aceite de oliva
Preparación:
  • La víspera, dejar las alubias en remojo para que se ablanden.
  • Retirar el agua de las alubias y cocerlas en una cacerola grande con agua nueva. El tiempo de cocción dependerá de las alubias, el agua (si es dura o blanda) y si utilizamos olla rápida o no. Nosotros las tuvimos entre 30 y 45 minutos en una cacerola normal.
  • Mientras tanto, picamos la cebollas y los tomates en trozos muy finos.
  • Pochamos la cebolla en una sartén grande con aceite de oliva.
  • Una vez pochada, incorporamos los tomates, salpimentamos al gusto y cocinamos hasta que quede algo parecido a una salsa de tomate, aunque espesa.
  • Cuando estén cocidas las alubias, retiramos el agua y las añadimos a la sartén junto a la cúrcuma y la leche de coco. A mí me gusta echar un poquito de guindilla (bastante menos que si fuera un curry indio de los clásicos) y podemos añadir también otras especias de nuestro gusto: comino, curry...
  • Removemos con cuidado, aplicando movimientos envolventes, para que no se rompan las alubias y dejamos cocinar unos minutos para integrar todos los sabores.
  • Servir inmediatamente decorado con unas hojas de cilantro fresco. Los autóctonos lo toman acompañado de ugali, pero a nosotros no nos gusta demasiado y lo sustituimos por un trocito de pan.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Okonomiyaki (Japón)

Los lectores del blog ya sabéis que nos encanta la comida japonesa y de hecho tenemos unas cuantas recetas de este país. A la hora de configurar nuestra particular vuelta al mundo, no podíamos dejar escapar la ocasión de aprender un nuevo plato nipón.

Flag of Japan.svg

Como el sushi está un poco visto, nos hemos decantado por un plato menos conocido que nos gustó mucho cuando lo probamos en Kioto: el okonomiyaki, a veces explicado como una especie de tortilla o pizza japonesa. Lo mejor es que podemos utilizar el relleno que más nos guste; nosotros hemos utilizado carne, camarones y verduras en tempura, pero se puede adaptar a gusto del consumidor. Eso sí, se necesitan algunos ingredientes difíciles de conseguir que solamente hemos encontrado en un supermercado especializado en productos asiáticos.


Ingredientes (4 personas):
  • 1 sobre de dashi instantáneo 
  • 1/4 l de agua
  • 1 huevo
  • 35 g de camarones secos
  • 4 lonchas finas de magro de cerdo
  • 1/4 de de col 
  • 2 trozos de pimiento rojo
  • 2 trozos de pimiento rojo
  • 2 trozos de calabacín
  • 2 trozos de calabaza
  • 250 g de harina
  • Harina de tempura
  • 1 cucharadita de levadura
  • Aceite de oliva
  • Salsa tonkatsu
  • Mahonesa japonesa
  • Katsuobushi (copos de bonito)
  • Ao nori (escamas de algas secas)
Preparación:
  • Hervir el agua en una cacerola, disolver el sobrecillo de dashi y reservar.
  • Si la carne no es suficientemente fina, aplanarla con un rodillo de cocinar y reservar.
  • Preparar los trozos de calabacín, la calabaza y los pimientos en tempura. Escurrir el exceso de aceite en papel absorbente, desmenuzar y reservar.
  • Picar finamente la col y reservar.
  • Mezclar en un bol grande el huevo batido con el dashi.
  • Tamizar la harina normal y la levadura añadirlos al bol y mezclar bien para homogeneizar.
  • Añadir los trozos de verdura en tempura, la col y los camarones y volver a mezclar.
  • Calentar un poco de aceite en una sartén, añadir la cuarta parte de la masa del bol, distribuyéndola bien y dejar cocinar unos minutos, hasta que esté hecha por dentro.
  • Colocar encima 2 trozos de carne, añadir otra cuarta parte de masa, dar la vuelta a la tortilla y dejar cocinar hasta que quede bien hecha por dentro.
  • Repetir la operación con el resto de la masa y del cerdo.
  • Antes de servir, decorar con mahonesa japonesa y salsa tonkatsu, dibujando una cuadrícula sobre las tortillas. Añadir unos copos de bonito y escamas de alga seca (o alga seca troceada).

sábado, 3 de diciembre de 2016

El Celler de Can Roca

Hace unos días probamos El Celler de Can Roca (en Girona), con tres estrellas Michelín y mejor restaurante del mundo en 2013 y 2015. Es realmente toda una experiencia que recomendamos a todo el mundo, aunque evidentemente no es un capricho barato. Además de lo bien que se come, parte de la gracia es ser sorprendido (y creeedme que os van a sorprender, son todo unos innovadores). Para no desvelar demasiado a quien no lo desee, os contamos algunas generalidades antes de pasar a desgranar en detalle todo lo que comimos, de modo que quienes piensen ir pueden obviar esa parte si lo desean (aunque de todos modos el menú no siempre es completamente igual). Leed tranquilos, que os avisaremos antes de llegar a esa parte.


Como hay muy pocas mesas, mucha gente queriendo ir y últimamente cierran el restaurante varias semanas para irse de gira por el mundo, es muy difícil conseguir una reserva. Las reservas se abren a las 12 de la noche del día 1 de cada mes para 11 meses después y se agotan en segundos. Después de varios meses intentándolo, por fin lo conseguí. Como curiosidad cuando hicimos la reserva era el mejor del mundo, pero en 2016 ha quedado oficialmente en segundo lugar.

El restaurante lo llevan los hemanos Roca: Joan (chef), Jordi (repostero) y Josep (sumiller y jefe de sala). Joan y Jordi aparecen con frecuencia en televisión (Masterchef o programas similares); Josep es menos mediático pero gestiona una enorme cantidad de vinos (celler significa bodega). De hecho, no hay una carta de vinos, sino 3, y por su tamaño las sirven junto a un carrito con ruedas.


Con respecto a la comida, hay 2 menús a mesa completa:
  • Un menú "degustación de clásicos" del restaurante compuesto por 5 platos y 2 postres más  aperitivos: 180 euros más bebidas.
  • Un menú "festival" con 11 platos y 3 postres más aperitivos: 205 euros más bebidas. 

En total, 39 cosas diferentes si no me he equivocado al contar. Al final, te dan una minuta como recuerdo con todo lo comido y lo bebido. Nosotros nos decantamos por el menú festival ya que eran más cosas diferentes y más raras. En total, más de 3 horas y media de comida. Para los que coman poco, decir que es factible comer todo el menú festival (de lo único que dudo es del maridaje, no sé de cuántas copas de vino constará) y que los petit-fours los sirven para llevar si ya no te caben de ninguna manera. Para los que coman mucho, desmiento el mito de que tras salir de un restaurante caro hay que irse a por un kebab: yo ese día no cené, y eso que tenía muchas ganas de tomarme algo en Rocambolesc, la heladería de Jordi Roca en el centro de Girona (con sucursales en otros lugares como Madrid). No puedo confirmarlo, pero creo que el otro menú aunque tiene menos platos incluye la misma cantidad total de comida.

El local también es de nivel, hay unas grandes cristaleras y árboles tras ellas, especialmente bonitos con las hojas caídas del otoño.


Y ahora ya, pasamos a detallar todo lo que comimos. Antes de comer, pasan una toallita para limpiar los dedos porque los aperitivos se van a comer con la mano y una cestita con pan de diferentes tipos, se puede repetir tantas veces como se quiera y no tiene coste alguno. A mí me gustó mucho un pan con vino tinto y pasas.

Con los aperitivos invitan a una copa de cava Albet i Noya Brut reserva (D. O. Penedès), especialmente embotellado para el restaurante. Buenísimo.

El primer aperitivo se llama Comerse el mundo. Sirven 5 pequeños aperitivos que recuerdan a diferentes países; en nuestro caso había una sobre-representación de Asia, pero por lo que he visto otros días hay aperitivos de otros países como Marruecos o Turquía. Vienen servidos dentro de un farolillo que el camarero descubre para nosotros. El concreto, los aperitivos son:
  • Tailandia: salsa thai, pollo, cilantro, coco, curry rojo y lima
  • Japón: crema de miso con nyinyonyaki
  • China: verduras encurtidas con crema de ciruelas
  • Perú: causa limeña
  • Corea: pan frito con panco y panceta con salsa de soja, kimchi y aceite de sésamo
Los aperitivos chino, japonés y coreano realmente me recordaron a la comida de allí, de los otros dos no puedo opinar. Con respecto al coreano, me sorprendió lo bueno que estaba a pesar de que a mí el kimchi no me gusta; éste estaba bastante suave.


Tras viajar por el mundo, vuelta a casa. Memoria de un bar en las afueras de Girona revisita algunas tapas clásicas de Can Roca, el restaurante de los padres de los hermanos Roca, que todavía sigue funcionando y que sirve platos de toda la vida. Lo sirven con un divertido decorado con fotos de los Roca en su niñez. Se comienza tomando un bombón de campari que explota en tu boca y después se continúa con la reinterpretación de:
  • Calamares a la romana
  • Bocadillo de riñones al Jerez
  • Bombón de pichón
  • Bacalao con espinacas y piñones

Todos muy buenos en lo gustativo y lo visual, sobre todo la barrita de riñones al Jerez, pero para buena presentación la próxima: un helado de oliva verde servido en un olivo bonsai del que había que recolectarlo. Y de sabor buenísimo, con regusto a anchoa.


La presentación todavía mejoró en mi opinión con el cuarto aperitivo: estrella de mar y coral. La preciosa estrella de mar en realidad era un cremoso de marisco con polvo de gamba.


La estrella estaba acompañada de un ceviche de dorada y de un delicioso mejillón con escabeche y aire de Albariño.


El quinto y último aperitivo constaba de un bombón de trufa y un brioche de boletus edulis. El nivel ya estaba alto, pero este último fue impresionante.


Yo ya podía haber pedido un postre y la cuenta, pero en ese momento empezaba el menú propiamente dicho. Para acompañarlo, yo tomé vino: quería una copa de tinto que acompañara bien a todos los platos del menú y el sumiller me recomendó 30 Copelos (D. O. Ribeiro). Los tintos gallegos son poco conocidos, pero estaba realmente bueno y por su carácter suave realmente combinó bien con el menú.

El primer plato en llegar fue un salmonete marinado con kombu, espuma de higo chumbo, anémona, salicornia, lima y vinagre de katsuoboshi. A estas alturas de la crónica ya hace tiempo que he agotado mi repertorio de adjetivos calificativos, estaba buenísimo y los colores eran bonitos que daba penar comérselo.


El siguiente fue uno de nuestros favoritos: flor de cebolla de Figueres con queso comté, nueces, pan de nueces y nueces caramelizadas al curry, el único plato sin carne ni pescado del menú combinando productos de la tierra con delicias del extranjero. La cebolla estaba realmente en su punto y combinaba de lujo con la salsa de queso (servida en mesa) y las distintas texturas de nueces.


También me gusto mucho la ostra con salsa de hinojo, ajo negro, manzana, algas, champiñón, destilado de tierra y anémonas. Soy muy fan del hinojo y creo que aporta bastante al sabor de la ostra.


Luego volvieron a sorprendernos al servirnos en un recipiente en forma de haba de cacao una cigala con salsa de haba de cacao, mole negro con chocolate y crema de galera con coco y ceps.

El próximo sería el que menos nos convenció: calamares con tempeh de judías del ganxet de una semana, dos semanas y cuatro semanas. Era la primera vez que probábamos el tempeh y no creo que repitamos con frecuencia, pero hay que probar casi de todo en la vida.


Sin embargo, volvieron a meternos de nuevo en el bolsillo muy pronto con la gamba (de Palamós) marinada en vinagre de arroz, jugo de la cabeza, patas crujientes, velouté de algas y pan de fitoplancton. El sabor de la enorme gamba se veía realzado por el vinagre de arroz, la salsa era deliciosa, había un enorme sabor a mar... tan delicioso que te comes hasta las patas.



A Azalea le encantó la raya roja con jugo de pimiento escalivado y ruibarbo y con razón, porque creo que era la primera vez que probaba este pescado y me gustó mucho su sabor.

El capítulo de los pescados terminaba con un besugo con samfaina, con el jugo de sus espinas. Sublime el jugo con sus espinas y monísima la presentación de la samfaina (que viene a ser una especie de pisto o ratatouille).


Tras varios platos de mar, pasamos a las carnes. El primer plato en esta categoría fue otro de nuestros favoritos: cochinillo ibérico con ensalada de papaya verde, pomelo thai, manzana, cilantro, chile, lima y anarcardo, puré de tamarindo y shisho. Impresionante el cochinillo, toda una delicia que la guarnición ácida complementó extraordinariamente.


El siguiente plato también fue estupendo: cordero con puré de berenjenas y garbanzos, pies de cordero y tomate especiado. Fuera del título, también había un poco de yogur. Verdaderamente magnífico, el único problema es que lo sirvieron detrás del cochinillo, que me gustó todavía más.


Para concluir las carnes, civet de pichón con su parfait. Grandiosa también la presentación con un primoroso dibujo sobre el plato.


En ese momento, Joan Roca cedía el testigo a su hermano Jordi y pasábamos a los postres. La primera sorpresa fue que antes del primer postre anunciado nos trajeron un prepostre sorpresa: la nariz de Jordi Roca, un helado de fresa y rosas de forma inspirada en el apéndice nasal de su creador. Además, venía servida sobre un recipiente reciclado a partir de antiguas botellas de vino. Muy bueno pero sin duda muy divertido.


A continuación nos sorprendieron con un bosque lluvioso: agua destilada de tierra, galleta de algarroba, polvo de abeto, helado de pimpinela, ajenjo, hinojo y abeto y granizado de abeto. Y era precisamente eso, agua con aroma a bosque, textura de tierra... No es el mejor postre de mi vida, pero era bastante sorprendente. Lo mejor es que al servirlo al camarero, un líquido se solidificaba formando una estalagmita (el granizado de abeto).


El siguiente fue nuestro postre favorito y uno de los mejores platos del día: cromatismo naranja. El postre se basa en una esfera de caramelo (hay varios vídeos en Internet donde Jordi explica la técnica) que se rellena de diferentes cosas, y el romper la bola aparece todo. El hilo conductor del plato son ingredientes que tienen en común su color amarillento-anaranjado: zanahoria rallada, yema de huevo, frutas como mango o maracuyá, flores... Y todo ello ensamblado mediante una crema. La presentación es extraordinaria, pero el sabor no desmerece.


>
El tercer postre fue la caja de habanos: chocolate con leche, vainilla, ciruelas pasas, hoja de tabaco y cacao; también había un poco de cereza que no aparecía en el título. A partir del chocolate, trata de recrear los aromas que se pueden encontrar en los puros. El plato en el que lo presentaron con un desnivel fue bastante curioso. Estaba también muy bueno.


Para acompañar los cafés, el camarero trae el precioso carrito de los dulces y, como ya adelanté, nos trajeron 8 petit fours diferentes por persona, incluidos en el precio.


En total, los 2 menús, una botella de agua, una copa de vino y los cafés, 432 euros. Lo dicho, muy recomendable para una muy ocasión especial.


El Celler de Can Roca
C. Can Sunyer 48, Girona


Resumen

Menú festival:
  1. Aperitivo 1: comerse el mundo
  2. Aperitivo 2: memoria de un bar en las afueras de Girona
  3. Aperitivo 3: helado de oliva verde
  4. Aperitivo 4: estrella de mar y coral
  5. Aperitivo 5: trufa de temporada
  6. Salmonete marinado con kombu, espuma de higo chumbo, anémona, salicornia, lima y vinagre de katsuoboshi
  7. Flor de cebolla de Figueres con queso comté con nueces, pan de nueces y nueces caramelizadas al curry
  8. Ostra con salsa de hinojo, ajo negro, manzana, algas, champiñón, destilado de tierra y anémonas
  9. Cigala con salsa de haba de cacao, mole negro con chocolate y crema de galera con coco y ceps
  10. Calamares con tempeh de judías del ganxet de una semana, dos semanas y cuatro semanas
  11. Gamba de Palamós marinada en vinagre de arroz, jugo de la cabeza, patas crujientes, velouté de algas y pan de fitoplancton
  12. Raya roja con jugo de pimiento escalivado y ruibarbo
  13. Besugo con samfaina, con el jugo de sus espinas
  14. Cochinillo ibérico con ensalada de papaya verde, pomelo thai, manzana, cilantro, chile, lima y anarcardo, puré de tamarindo y shisho
  15. Cordero con puré de berenjenas y garbanzos, pies de cordero y tomate especiado
  16. Civet de pichón con su parfait
  17. Prepostre: la nariz de Jordi Roca
  18. Bosque lluvioso: agua destilada de tierra, galleta de algarroba, polvo de abeto, helado de pimpinela, ajenjo, hinojo y abeto y granizado de abeto
  19. Cromatismo naranja
  20. Caja de habanos: chocolate con leche, vainilla, ciruelas pasas, hoja de tabaco y cacao
  21. Petit fours (8 diferentes)
Bebidas:
  • Espumoso Albet i Noya Brut reserva (D. O. Penedès)
  • Tinto 30 Copelos 2012 (D. O. Ribeiro)
  • Agua
  • Café

sábado, 12 de noviembre de 2016

Samosas (India)

Volvemos a retomar la vuelta al mundo y estrenamos el continente que nos faltaba, Asia (ha tardado en llegar pero vamos a hacer bastantes recetas de allí). En concreto, nos vamos hasta la India.

Flag of India.svg

En el blog ya teníamos algunas recetas de la India pero ninguno de los grandes clásicos, así que nos hemos decantado por algo tan tradicional y conocido como las samosas. La masa puede prepararse casera, aunque para ahorrar tiempo hemos usado pasta brick. Además, entre las múltiples opciones de relleno existentes, nos hemos decantado por uno clásico vegetariano. El relleno está bueno, pero una vez dentro de la masa y frito, es ya impresionante.


Ingredientes (4 personas):
  • 2 paquetes de pasta brick
  • 1 patata
  • 1 zanahoria
  • 1 taza de guisantes
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 100-150 ml de caldo de verduras
  • 2 cucharaditas de curry en polvo
  • 1 cucharada de cilantro fresco picado
  • 1/2 cucharadita de jengibre fresco rallado
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma
  • 1/2 cucharadita de comino
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta
Preparación:
  • Pelar la zanahoria y la patata y trocearlas en trozos pequeños; nosotros usamos una mandolina  para que quedera muy fino. Reservar.
  • Picar finamente la cebolla y el ajo y pocharlos en una sartén con aceite caliente. Añadir las especias y remover bien.
  • Añadir la patata, la zanahoria y los guisantes, salpimentar al gusto y removerlo todo para mezclarlo bien.
  • Añadir el caldo, taparlo y cocinar a fuego lento hasta que la verdura esté cocida (nosotros lo tuvimos una media hora).
  • Si el caldo no se ha evaporado totalmente, escurrirlo porque es importante que la masa no contenga líquido. Ademas, para que no se nos rompa la masa podemos dejar enfriar el relleno durante 1 hora.
  • A continuación, cortamos la masa brick en rectangulos de aproximadamente 30 cm x 8 cm y los colocamos en vertical. Ponemos un poco de relleno en la parte de abajo y vamos cerrando para formar los triangulos. Es difícil explicar el proceso con palabras, así que os enlazamos un vídeo donde lo explican. Cuestión de práctica. 
  • Freir las samosas en abundante aceite de oliva y escurrirlas en papel absorbente para retirar el exceso.
Otros países con la I

En el blog también tenemos muchísimas recetas de Italia y alguna de Indonesia.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Galletas de Space Invaders

Otro año más colaboramos con Retromañía preparando galletas. Este año han estado dedicadas al videojuego Space Invaders; en el blog podéis ver las galletas de anteriores ediciones.


Hemos seguido la misma receta que para las galletas Tetris pero utilizando un molde específico. Entre los diferentes modelos disponibles en Internet, elegimos aquel donde las rodillas de los invasores (la unión de las piernas a los pies) tienen la mayor anchura posible para que sea más difícil que se rompan las galletas (aún así, alguno se nos quedó cojo).


El problema es que el modelo no permite hacer los agujeros para los ojos. Hay muchísimos moldes cilíndricos en el mercado, pero encontrarlos cuadrados es bastante complicado. Como no teníamos mucho tiempo disponible, después de visitar muchas tiendas de cocina en Zaragoza en busca de cortapastas tuvimos que buscarnos la vida y acabamos comprando en una tienda de bricolaje ¡el tirador de una puerta!


En total nos salieron 166 galletas: 112 verdes, 20 amarillas, 17 rojas y 17 azules. Aunque en la versión original los invasores eran blancos, la nave y las trincheras eran verdes y por eso hicimos mayoría de ese color.  Para obtener los colores usamos colorantes en pasta concentrada de la marca Sugarflair: "mint green", "egg yellow", "poppy red" y "baby blue".